LA VOZ NOTICIOSA

INICIADO EL 18 DE ABRIL DEL 2018

Hasta 10,000 pesos por una consulta médica

Más de la mitad de los profesionales de la medicina dominicana afiliados al CMD, generales y especialistas, no están ha­bilitados para atender pa­cientes

Santo Domingo, RD

El Colegio Médi­co Dominicano (CMD) regis­tra una matrí­cula de 42,000 médicos inscritos, más otros 2,000 que están en proceso de ser incluidos, para un to­tal de cerca de 44,000 profe­sionales de la medicina.

De éstos, solamente 21,551 tienen Código de Seguridad Social, es decir, que están contratados por Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) para brin­dar servicios a los pacientes afiliados al sistema de Segu­ridad Social en el régimen contributivo.

Eso indica que más de la mitad de los profesionales de la medicina dominicana afiliados al CMD, generales y especialistas, no están ha­bilitados para atender pa­cientes asegurados, lo que se manifiesta en un incre­mento en el gasto de bolsillo en salud de parte de la po­blación, ya que si un pacien­te quiere consultar a un mé­dico que está fuera del SFS, por no tener contrato con la aseguradora a la que perte­nece, debe hacer el pago de manera privada.

En estado activo, hasta el mes de abril de este año, en los registros de la Superin­tendencia de Salud y Ries­gos Laborales (Sisalril) figu­raban sólo 21,531 médicos con Código de Seguridad Social.

Consulta privada

En promedio los costos de la consulta médica priva­da pueden rondar desde los 1,500 pesos hasta los 8,000 y 10,000 pesos, dependien­do de la especialidad, el centro donde ejerza la pro­fesión y su “ranking” o valo­ración en el mercado de las especialidades médicas.

Aunque sólo una pequeña élite médica ha decido mo­tu proprio no participar en el SFS en el plan básico debido a los bajos montos de las tari­fas que se pagan, la mayoría de los médicos dominicanos buscan insertarse y formar parte de la seguridad social, pero se encuentran con las di­ficultades de que no son con­tratados por las ARS, que con frecuencia alegan contar con la cantidad de recursos hu­manos que necesitan para cu­brir la demanda de sus afilia­dos.

Si el médico no recibe el código de contratación no es­tá acreditado para atender y facturar los servicios a los afi­liados.

CMD: se violan tres legislaciones

Esto, de acuerdo al presiden­te del CMD, Senén Caba, es una de las luchas que libra el gremio porque de manera ilegal y en violación a la leyes 42-01 de Salud, 87-01 de Se­guridad Social y 68-03, se ha establecido el otorgamien­to de códigos de contratos al médico para atender pacien­tes afiliados.

Dijo que cada año se gra­dúan de especialistas entre 1,500 y 2,000 médicos, de los cuales la mayoría quiere participar en el sistema, pe­ro las ARS no les contratan y por lo tanto no tienen código para atender pacientes afilia­dos al SFS.

Caba recordó que dentro de los principios de la segu­ridad social se establece que debe ser universal y solidaria y el paciente tiene libre elec­ción de ir al médico que de­sea, pero resulta que en el país se han establecido códi­gos de contratación.

Recordó que la Ley de Sa­lud establece que es el exe­quatur que otorga el Esta­do el que habilita al médico a ejercer la profesión y si se parte de esa premisa y la ley de Seguridad Social que es­tablece libre elección, enton­ces todo médico debería de tener un código de manera automática, y que el CMD ha propuesto que ese código sea su número de colegiatura del gremio.

Entiende que no es posi­ble que si el paciente va a un médico que una determina­da ARS no le ha dado código, entonces tiene que pagar de su bolsillo por ese servicio.

Para recibir un Código

Entre los requisitos estableci­dos por el sistema para que un médico pueda recibir un código o contratación como prestador de servicios figu­ran que tenga su Exequatur, que esté habilitado por el Mi­nisterio de Salud Pública; ha­ber completado su solicitud a la ARS con y que no esté bajo el código sombrilla de la clíni­ca donde labora, entre otras condiciones.

Hasta la fecha solo la mi­tad de los médicos tiene esta habilitación para pres­tar servicios a los asegu­rados que acuden a con­sultas.