Dominicana pasó con buena nota en China

Con un corazón, entrega y gallardía más grande que la estatura de cada jugador y una cátedra de entrenamiento y motivación por parte de Néstor -Ché- García, la República Dominicana pasó con una buena nota su actuación en la Copa Mundial de Baloncesto.

Una inesperada victoria ante Alemania -que le clasificó para la segunda ronda y los mejores 16 de la justa- y una batallada derrota ante Australia -aunque con pobre ejecución de los fundamentos ofensivos- hicieron que los criollos se ganaran el respecto de todos.

Su principal virtud fue la defensa, un rubro en el cual el dirigente no está dispuesto a hacer concesiones. Un sexto lugar en el departamento de las bolas robadas colectivas (8.4) es un indicio claro.

La falta de estatura y fuerza debajo de los tableros impidió una mejor presentación a la ofensiva, sobre todo porque los porcentajes de lances de tres puntos (30 por ciento, número 24) y lances libres (70.9, número 26) continuaran como talón de Aquiles.

“Creer para Ver” fue la frase utilizada como motivación por García para preparar a sus tropas, en desventaja física (6-4 de promedio de estatura) ante sus rivales. Pero los jugadores compraron lo que les vendió y lucharon gallardamente en cada partido.

En el plano individual, el promedio de 6.6 asistencias de Gelvis Solano lo mantiene en el sexto lugar entre los líderes. Todavía tiene que trabajar en la ofensiva desde el perímetro. Víctor Liz fue una constante a la ofensiva al igual que el trabajo de Eloy Vargas. Saliendo de la banca, Luis David Delgado -siempre en la ayuda defensiva- y Ronald Roberts Jr. -con sus impresionantes donqueos- también fueron puntos luminosos.

Sadiel Rojas mantuvo su característica intensidad. Rigoberto Mendoza, algo inconsistente, lució bien cuando hizo las veces de armador. Juan José García, Ronald Ramón, Dagoberto Peña, José Miguel Suero y Eulis Báez hicieron sus aportes a la causa.

La Copa Mundial deja un buen sabor a los seguidores del basket, pero todavía queda mucho por hacer.

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